Llegar a exponerse

77c2d581-454e-4f33-a1aa-b45315018504   [symple_divider style=»solid» margin_top=»5″ margin_bottom=»5″]  Obra «Días contados» Andrés Capeluto, 2015  
Por Gestión Cultural UY

[dropcap]E[/dropcap]l artista visual de 34 años Andrés Capeluto es un verdadero apasionado de la vida. No por vivirla en un minuto a minuto desprovisto de compromisos, liviano u obstinado únicamente con el goce del aquí y el ahora, sino por todo lo contrario: por haberse animado a descubrir y a elegir todos los días lo que verdaderamente le apasiona, con toda la disciplina, el sufrimiento y el trabajo que ello implica. Su visión y su trabajo de verano como guardavidas de Montevideo le permiten dedicarse a lo que realmente lo hace feliz. El próximo 11 de julio expone por primera vez con su obra “Palafito” y en esta entrevista nos cuenta cómo decidió dedicarse al arte, cómo se gestiona y algunos de sus sueños.

 

GCUY: ¿Cómo te decidiste a exponer?

Con Martín Franco y Los quietos. Siempre cuando tocan me dicen: “¿podés armar algo, una escenografía, alguna cosa loca?”. (…) Cuando tocan Los quietos siempre es en marzo y estoy trabajando en la playa, no tengo mucho rato libre para trabajar en otra cosa y en poco tiempo, con poco dinero y con todo poco, hay que hacer algo. Capaz que es como le pasaba a Orson Welles que prefería tener pocos recursos económicos porque cuando tenés muchos no sabés qué hacer, la creatividad es hija del rigor. Entonces, Vicky -mi compañera- me lo hizo notar: “Siempre que Martín te pide algo, aunque estés con poco tiempo, al final algo sale. ¿Porqué no te ponés una fecha para exponer, un límite de tiempo?”.

b2eb88d0-3d36-4e73-93ae-fd7525cb28b5[symple_divider style=»solid» margin_top=»5″ margin_bottom=»5″] Obra «Inmigrantes Libios» Andrés Capeluto, 2015

 

GCUY: ¿Cómo manejás los tiempos de trabajo?

Siento pila de presión porque encarás una responsabilidad. Meses previos vas al lugar -yo fui en febrero- hablé, dejé una seña de dinero y me ofrecieron dos fechas (para exponer). Primero hacés como una cadena productiva, una cosa fordista. Por cuestiones económicas hay profesionales que compran los bastidores armados, pero eso sale mucho dinero. Yo los armo. Hay una cuestión artesanal ahí que adquirí de mi familia, de mi hermano que es carpintero y de otros parientes. (…) Y se te va tiempo por más que económicamente lo administrás mejor. Entonces vos sabés que en determinados días tenés que armar determinada cantidad de cuadros, organizarte bien con eso. Cuando terminás de pintar todo eso, por ejemplo, armaste 10 bastidores de 1 metro por 80 (centímetros) -que son los que estoy haciendo- empezás de nuevo.

 

GCUY: Pintar es como la foto analógica versus la digital, ¿cómo gestionás los recursos?

Para la ocasión trato de hacer lo máximo que puedo. A gusto personal hay cosas más agradables, decís “esto me gusta más que lo otro” y ahí empezás a descartar. Sin embargo te empieza a pasar un poco lo del fotógrafo que dispara 100 y valen 3, al menos a mí. Algún otro fenómeno tira 100 y valen 100. Rodin decía que no tenés que enamorarte de la obra, eso te permite crecer, continuar, es una enseñanza. Sin embargo en el proceso creativo tenés que enamorarte de lo que estás haciendo pero hay un punto en que decís “corto, hago otra cosa y no lo valoro tanto”. Es raro. Ese límite es muy subjetivo, es otro lenguaje que no sé cómo se llama. Vos mirás algo y decís “ta, no lo toco más”. O al revés, pasa un tiempo, lo mirás y decís “no, esto se va”.

f08e73d8-4431-4ac2-8009-5928467fbaaa[symple_divider style=»solid» margin_top=»5″ margin_bottom=»5″] Obra «El anhelo de Marinetti» Andrés Capeluto, 2015

 

GCUY: ¿Cuánto tiempo dedicás a cada cuadro? ¿Cómo es tu ritmo de producción?

En mi caso es un promedio de un cuadro o un cuadro y medio por semana. No me pasa nunca de decir “hoy termino un cuadro”. Y a veces hay cosas que se trancan y agarro otros. Volvés y decís “esto se va o no puedo con esto” (…) te imaginás algo, lo empezás a hacer, lo mirás y decís “no, está muy pesado” y volvés a intentar. Es destruirte a cada momento. Lo que pasa a nivel de toda actividad artística o de creatividad es que podés romper con el existencialismo, podés volver para atrás en el tiempo, cosa que en la vida real no podés hacer. Y uno a veces en la vida no se anima a hacer cosas, pero en el arte sí. Yo pintando puedo hacer lo que en la vida no. Eso me lo tengo que permitir siempre. Es como dijo Ricardo Mollo cuando le preguntaron qué se sentía estar en el estudio y él dijo “es como estar en el patio de la escuela”, es el recreo, es volver a ser niño, es jugar.

 

GCUY: ¿Apuntás a que tu trabajo como pintor se traduzca en tu sustento?

Si, me gustaría vivir de esto pero no podés pintar pensando en la mirada del otro o en la venta, o si a fulano o a mengano les va a gustar o no. De eso tenés que olvidarte. Tenés que concentrarte en tu juicio, tu autocrítica. (…) Vender lo que uno pinta es otra cuestión. Hay una discusión muy grande sobre los caminos que toma siempre el arte en la actualidad. Hay un límite ahí. (…) El dominio no solo se da a nivel económico y político sino también a nivel de lo que te entra en la cabeza. Hay una lectura de esto que dice que un país con mucho dinero -con grandes corporaciones- invierte en un artista, en un medio digamos, que produce determinada forma de ver el mundo y entender la realidad. Y eso lo impone a los demás. El resto compra eso. El dinero manda. Y cuando entrás al mercado te catalogan por lo que más gustó. Por ejemplo te dicen “ah, vos sos el de los barcos” y cuando vas con otra cosa te dicen “¿y no te quedan barcos?”. Yo quiero producir sinergias, buenas sinergias. Producís algo y después lo empezás a mover, vas viviendo de lo que hacés. Hay un punto en que tenés la necesidad de hacer cosas. Tengo que hacer algo con esto y mostrarlo en algún lugar. Uno se va a morir y cada día cuenta.

784938b7-e5ed-4393-86bd-1efcaf974004[symple_divider style=»solid» margin_top=»5″ margin_bottom=»5″] Obra «Decidir» Andrés Capeluto, 2016

 

GCUY: ¿Cuál es tu sueño?

Por ahora estoy muy bien con lo que estoy haciendo, estoy contento. Mi sueño es seguir con esto. Si yo puedo vivir de esto me muero tranquilo.

 

GCUY: ¿Qué le dirías a quienes están empezando a considerar el arte como medio de vida?

Que traten de encontrarse, de seguir luchando esa pelea, de no tener miedo a eso. (…) Hay gente que dice “me gusta tal cosa pero conseguí un trabajo en el banco y me olvidé de mi”. A mi me pasó que quise entrar al banco y no pude. Es raro porque quise hacer un montón de cosas que estaban en las antípodas de lo que por lo menos ahora soy yo. De repente viene gente y te dice “pero vos dibujás bien, ¿qué hacés acá?” y vos pensás “lo que pasa que dibujando te vas a morir de hambre”. Pero tenés que hacerlo igual porque si no vas a sufrir. Yo sé que en la vida no vas a tener todo, pero hay cosas que tenés que pelear por ellas. Que traten de buscar mucho. Yo entré a Bellas Artes con 27 años y a veces me pregunto si no tendría que estar trabajando en algún lado, ganando un dinero todos los meses. Que venga alguien ahí y te diga “¿estás loco?” es muy bueno. Tranquilizate y volvé a intentarlo.

 

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La muestra: «Palafito«

Lunes 11 de julio, 19 hs.

Sala Arte Club. Lauro Müller 2015 esq. J. M. Blanes (Pque. Rodó – Montevideo).

El artista presenta su obra bajo el título de Palafito. La palabra designa un tipo de construcción que adoptaron los primeros habitantes que se acercaron a nuestro océano. Inconscientes al enfrentamiento cotidiano con ese aquello, se materializó la condición de lo efímero. Lo que Palafito pretende enunciar es la búsqueda realizada de poder habitar cercano a un límite, de que sea tangible, esta vez representado por la impostura del mar, que si bien sus olas representan la virulencia de la locura, algo que vuelve a nacer, no cesa y ninguna es como la anterior. Habitar junto al mar es intentar encontrar la brecha, la rajadura del entramado social que nos cataloga.

 


Biografía del artista

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Andrés Capeluto nace en 1982 en la ciudad de Montevideo. Desde temprana edad tiene afición por el dibujo y la plástica. En el año 2000 ingresa en la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación a cargo de la UDELAR y en el  2001 en el curso Técnico de Guardavidas dictado por el ISEF. En el 2001 se recibe como Técnico Guardavidas y en el 2008 como Licenciado en C. de la Comunicación. En el 2008 reingresa a Bellas Artes optando por la Licenciatura en Artes Plásticas y Visuales, (dibujo y pintura) desarrollando en la actualidad su tesis final de egreso, la que indaga sobre las tensiones existentes entre el progreso tecnológico y sus repercusiones en el ámbito artístico.

En la actualidad ejerce funciones como guardavidas en el departamento de Montevideo. Trabaja en su estudio, parte de su obra se la puede ver en el blog andrescapeluto.com. Desde el 2011 escribe artículos ilustrados también en la revista electrónica de reflexión y análisis http://www.laondadigital.uy/. Luego en 2013 se suma como colaborador cronista e ilustrador en cooltivarte.com. Participa en varios concursos de ilustración, seleccionado en Congreso de Extensión Universitaria AUGM. Fue seleccionado en el concurso Latinoamerican Ilustrator 3, a cargo de la American Ilustrator / American Photography: www.ai-ap.com/archive/LAI

 

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