Sustentabilidad, innovación y convicción


Soledad Canetti

Viajar tiene eso mágico de cruzarte a las personas correctas en el momento justo. También te da la posibilidad de conocer otras maneras de hacer y entender el mundo, entre tantas otras ventajas. Así, viajando, conocí a Teo Aguer en Chiapas, México. Teo es un emprendedor argentino, con un extenso recorrido profesional en diversas disciplinas como el deporte, el turismo sustentable y el marketing, entre otras.

Actualmente desarrolla dos proyectos vinculados a la sustentabilidad e innovación: el primero se trata de adaptar las bicicletas a las necesidades de cada etapa de la vida y darles nuevos usos. El segundo propone la construcción de un edificio inteligente y sustentable, con grandes ventajas para quienes vivan allí y convirtiéndose en un modelo inspirador para generar un impacto aún mayor en la sociedad.

Les invito a conocer más sobre Teo y sus proyectos a través del lente de la gestión cultural en la entrevista que sigue a continuación, a la vez que disparar la reflexión sobre cómo podemos generar más proyectos sostenibles-sustentables y entender por qué es imprescindible aplicar estos conceptos a nuestros emprendimientos.

Contanos un poco de vos: ¿Qué recorrido hiciste para llegar hoy a estar desarrollando tu propio emprendimiento?

Originalmente soy profesor de educación física, aunque después continué estudiando un sinfín de profesiones no finalizadas como marketing, medicina, turismo sostenible y economía social. Actualmente me estoy capacitando en energías renovables.

Creo que siempre fui emprendedor. Pasé por todas las verticales, desde gastronomía (bares en centros veraniegos y un bar flotante en el Delta), esquí, motos, turismo (desarrollando nuevas rutas sustentables), ONGs. trabajando con comunidades guaraníes en desarrollo de actividades turísticas sostenibles, etc.

¿Qué es “Ruffus Cargo Bike” y en qué conceptos te basaste para desarrollarlo?

Ruffus Cargo Bike es una startup dedicada al desarrollo de vehículos a tracción humana y asistida (con motor eléctrico). Su visión es que la bici deja de ser un medio de transporte individual para transformarse en un medio de transporte familiar.

La bici se va adaptando a las necesidades de nuestra vida, e igual que un auto, el modelo va cambiando según la etapa de la vida. De la misma manera interpreto la evolución de la bici: soltero tenés una mountain o rutera, en pareja tienen un tándem o 2 bicis de paseo, y cuando llegan los niños y las mascotas una Cargo Bike.

Esta startup también se dedica a fusionar las cargo bike con la energía solar, dando la posibilidad de armar sobre la bici un espacio para cocinar o exponer artículos o publicidad, alimentando la energía con celdas solares incrustadas en los toldos del carro.

El proyecto debe su nombre a un canguro australiano (Macropus rufus), el más fuerte, que tiene un pelaje color rojizo. Su fuerza y la capacidad de carga son las que nos identificaron con él.

Las Cargo bike existen en Europa hace unos 8 o 10 años, y su uso  ha logrado disminuir el impacto que generan los vehículos de carga en las zonas urbanas en varios países como Holanda, Dinamarca, Suecia, y Noruega. Después de analizar unos 6 o 7 modelos, diseñamos el nuestro, basándonos en el equipamiento y posibilidades de desarrollarlo que teníamos en Argentina.

¿Cuánto tiempo te llevó planificarlo y ponerlo en marcha?

Identifico claramente dos etapas:

Estuve unos 8 meses con la idea, buscando socio para llevarla a cabo. En ese tiempo me inscribí en cuanta capacitación para emprendedores hubiese. En una exposición de BA Emprende, conocí a mi primer socio, quien se encontraba desarrollando un proyecto también vinculado con las bicis.

La segunda parte, duró unos 9 meses, dibujando y desarrollando prototipos (hicimos unos 6 modelos hasta definir el actual).

Hace 2 años que comencé y hoy continúo solo. Pasé por varias exposiciones como Innovar 2016 en Tecnopolis, Expobici 2016, Expo Bio 2016, Expobici & Run 2017, y hoy estoy convocado a Camps Party BA en abril.

En referencia a ponerlo en marcha fue rápido, pero las ventas no llegaron hasta pasados casi 2 años.

¿Con qué obstáculos te encontraste al emprender con el proyecto?

Varios. El primero fue la poca credibilidad de amigos con la “innovación” y la falta de apoyo emocional. El segundo, conseguir talleres que creyeran en nuestra idea y nos dieran espacio para trabajar. Y un tercero fue la falta de accesorios para el armado de los modelos (comenzamos a fines de 2015, cuando estaba cerrada la importación en Argentina).

¿Cómo lograste llevarlo adelante? ¿Contaste con apoyos o decidiste invertir?

Para llevarlo adelante ayudaron mucho dos hechos: el primero es que continué tomando capacitaciones para emprendedores, y en ellas encontré algunos mentores me fueron guiando en algunos momentos del proyecto.

El otro hecho fue que al tener la posibilidad de presentarnos en exposiciones con gran visibilidad se nos fueron abriendo puertas nuevas a otras exposiciones y generamos notas radiales y televisivas. Eso fue un gran disparador y logramos transmitir confianza a quienes no creían inicialmente en esta idea.

Por otra parte, no conté con apoyo económico. Todo el dinero fue de ahorros genuinos propios. Cuando nos quedamos sin capital es cuando se disolvió la primera sociedad. Luego vendiendo algunas cosas, conseguí seguir adelante con capital propio.

Si pudieras cambiar algo del proceso, ¿qué sería?

Cambiaría la forma en que busqué un socio. Buscaría un equipo de trabajo conformado por todos los profesionales que implica desarrollar este tipo de emprendimiento y su posterior comercialización y venta. Fuimos solo dos, y dedicados solo al diseño. Eso demoró los demás procesos.

¿Cómo te imaginás en el futuro al proyecto? ¿Hay planes de estar presente en otros mercados a nivel regional o internacional?

Hoy dí un giro sobre el proyecto original, y me estoy enfocando más a lo que son las Food Bike. Dentro de este segmento, espero este año tener en funcionamiento 10 food bikes dedicadas al expendio de café espresso, y otras tantas en formato de alquiler para eventos y fiestas.

Como mercados cercanos me interesan Uruguay, Chile y Brasil. Con los dos primeros tengo contactos para iniciar conversaciones, con Brasil aún no.

Tenés otro proyecto muy interesante sobre la construcción de un edificio sustentable e inteligente… ¿Nos podés adelantar algo sobre eso?

Hace 2 años, casi en paralelo con las Cargo bike, decidí proyectar un edificio sostenible en lo que es la casa de mis padres en pleno barrio porteño. Después de superar las dificultades dentro de la familia para avanzar, me junté con un arquitecto (Guillermo Durán) que se dedica exclusivamente a desarrollar casas auto- sostenibles.

Ya estamos actualmente con el anteproyecto terminado: va a ser un edificio de departamentos de 2, 3 y 4 ambientes, con oficinas y cocheras para autos eléctricos.

El edificio va a tener certificación LEED y DGNB (green building) y para lograr estas certificaciones, se deben cumplir una serie de normas y especificaciones desde el día en que se comienza a dibujar el proyecto.

Entre otras cosas, el edificio va a ahorrar el 60% de agua, el 70% de electricidad, va a reducir los residuos en un 80% y va a generar más oxígeno y absorber más CO2 del que consuma, gracias a muros de líquenes y hongos, plantas en las paredes y techos verdes. La terraza va a tener maceteros individuales para cada unidad donde cada propietario podrá tener su huerta orgánica. De esta manera, generando su propia energía y su propia comida, cada propietario se transformara en PROSUMIDOR (quienes producen lo que consumen), que entre otras cosas, es el nuevo paradigma de la sostenibilidad.

Todo el edificio va a tener aislación térmica y acústica, con lo cual mejoraremos la calidad de vida de los usuarios.

En Argentina los edificios tradicionales tienen un alto costo en las expensas. Este edificio va a tender a “expensas 0”, asignando un local en alquiler que será propiedad de todos los usuarios y su renta se acreditará para bajar los costos de las expensas. Con esto también buscamos que los propietarios necesiten menos horas de trabajo para mantener sus casas, y sumarle así un punto más a la calidad de vida.

Algunas veces se generan debates sobre si es ético hacer negocios de algo que lleva la etiqueta “sustentable”, cuando el fin es el bien común; y también sobre si es rentable hacerlo. ¿Qué pensás sobre eso?

En principio el concepto “sustentable” es incompleto. Solo en inglés o francés es correcto ya que incluye “sostenible” y “sustentable”. Y para que se den estos dos componentes, cualquier proyecto que aspire a ser sostenible y sustentable debe tener en cuenta los 3 pilares fundamentales de la sostenibilidad:  ambiental, social y económico; de lo contrario, los proyectos mueren a corto plazo.

El ambiental refiere a no generar impacto en el medio que se desarrolle (sea impacto visual, auditivo, o contaminante del agua o el aire).

El social refiere a involucrar a las comunidades que se encuentren en ese lugar (como por ejemplo un hotel en la selva que da trabajo a las comunidades que allí viven).

Y el económico refiere a que para poder sostenerlo en el tiempo, debe generar una renta para que todos los participantes del mismo puedan vivir y cubrir sus necesidades materiales. Si esto no sucede, al corto plazo dejarán de participar quienes pertenezcan a la iniciativa por necesidad de buscar un trabajo que los sostenga.

El trabajo Ad-honorem, en mi opinión no es bueno; en primer lugar porque no respeta las necesidades de quien se presta para el mismo, y en segundo porque no es sostenible en el tiempo.


Datos de contacto:

Teo Aguer

+54911 34359500

info.ruffus@gmail.com

Redes sociales: (FB,TW, INSTAGRAM, YT): @RuffusCargoBike


Soledad Canetti es licenciada en Gestión Cultural por la Facultad de la Cultura de la Universidad CLAEH y se ha capacitado en temáticas de género y políticas públicas. Tiene 25 años y es viajera apasionada. Hace 7 años trabaja en la producción de artes escénicas y actualmente trabaja en el Auditorio Nacional del Sodre.

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