Apropiarse del Espacio: artistas y productores denuncian incumplimiento del Sodre

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Festival edición 2015, Foto: Eugenia Ladra
Por Federico Quintana Domínguez
Esta es la primera parte de una serie de artículos sobre el vínculo entre los emprendedores y las salas de exhibición, fundamentales para el éxito de un proyecto/obra artística.

En estos últimos meses nos llamaron la atención dos casos que se hicieron públicos y quisimos conocer la situación de la mano de los protagonistas.

En este artículo abordamos la situación que llevó a más de 100 artistas y productores independientes a firmar una petición de denuncia por incumplimiento de parte de la Sala Hugo Balzo.

«Necesitamos que nos ayuden a mantener la Sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre como un espacio para hacer danza, música, teatro, circo, títeres y otras disciplinas de artes independientes. Muchos artistas, productores y públicos estamos siendo afectados. Tenemos que lograr que el Consejo Directivo del Sodre revoque la resolución 223/2016 en donde se incumplen acuerdos de programación agendados desde el año pasado, subiendo de precio las tarifas para acceder a la sala a los productores y artistas independientes.» Es parte de la carta que desde hace unos día circula por mail.

«¡Cumplan los acuerdos de programación y mantengan las tarifas de producción en Sala Balzo!» titula la petición de change.org creada por Federico Quintana Domínguez, productor de «Primavera danza», desencadenante de esta historia. Con él nos aclaramos dudas y lo compartimos:

 

 

GCUY: ¿Qué es el festival? ¿desde cuándo se hace? ¿Por qué es un espacio importante?

«Primavera danza» es la segunda edición de un festival de obras de pequeño formato. Lo gestionamos desde una convocatoria abierta, en donde ponemos objetivos en común y publicamos los criterios de programación y producción. De esta manera, con decisiones públicas y transparentes se genera buena energía, que hace un proyecto de toda la comunidad de la danza.

Las obras de pequeño formato, es decir, elencos pequeños, con montajes técnicos veloces y obras de corta duración, tienen una característica que las hace más accesibles desde el punto de vista de la producción, para fomentar la aparición de nuevas creaciones y nuevos coreógrafos.

Es una oportunidad muy especial para “democratizar” la producción, porque permite a coreógrafos y grupos emergentes y profesionales a acceder a un espacio para mostrar su arte, a un costo relativamente económico. Asimismo es una oportunidad para generar nuevos públicos, porque al tener una programación de obras de pequeño formato nos permite programar varias obras dentro de la misma función, en la misma fecha, entonces el público puede acceder por el precio de una sola entrada a ver tres obras, tres grupos, tres elencos diferentes, cuestión que es muy buena para quien se acerca por primera vez a ver danza contemporánea, porque se lleva un panorama amplio y diverso de los estilos coreográficos y estéticos que hay en nuestro ecosistema.

GCUY: La Sala Hugo Balzo: lo que representa, nuevos públicos.

La Sala Hugo Balzo es una sala ideal para espectáculos de este tipo.

La danza contemporánea, por más que ha crecido exponencialmente en volumen de público en los últimos años, gracias al trabajo de muchos artistas y productores, todavía sigue siendo un arte de escala pequeña en cuanto a volumen de público, y por ende, un arte que se debe programar en salas de capacidad acorde. Su equipamiento técnico y sus recursos humanos también la hacen una sala atractiva desde el punto de vista del productor, pero lo fundamental, la combinación de su precio económico con servicios de tan alta calidad, hacen de este lugar un germinador natural para que obras de arte de disciplinas tan costosas como la danza puedan crecer y desarrollarse.

A nosotros nadie nos paga un salario por producir, somos artistas y productores independientes que obtienen una contraparte económica siempre que exista venta de entradas, y esa contrapartida incluso la compartimos con la sala. El Sodre mismo se beneficia mucho en este esquema, porque con prácticamente los mismos recursos -y algo más- que utiliza para su sala mayor -La Fabini- puede tener programación en una sala de pequeña escala sin tener que pagar salarios.

En definitiva el costo de esta sala es pequeñísimo dentro de los presupuestos del Sodre y los beneficios que le aporta son muy altos, tanto para mejorar y complementar su oferta artística al público, como para convertirse en una institución que promueve y desarrolla nuevas artes y nuevos públicos.

Este año seremos unos 30 productores que tienen funciones programadas en la Balzo. Si pensamos que con cada productor hay un equipo de 10 artistas y técnicos aproximadamente y en promedio, podemos hablar de 300 personas involucradas en la producción independiente en la Sala Balzo.

Habría que preguntarle a la dirección del Auditorio, pero a esta altura del año, la Balzo debe llevar convocados más de 10.000 espectadores entre espectáculos de danza, música, teatro y circo, y debe haber generado ganancias para el Sodre en el orden de los 2,5 millones de pesos, números que de confirmarse significan resultados excelentes para el circuito de salas.

 

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Sala Hugo Balzo – Foto: Nahuel Pagani

 

GCUY: Convenio Festival-Sodre – compromiso que habían asumido y argumentos de por qué no se hace

Nosotros, al igual que muchos otros artistas y productores emergentes e independientes, accedimos a la sala desde el año pasado, en el marco de contratos de co-producción. Esto significa que lo que pagamos por el arrendamiento de la sala es el 25% de las ventas luego de descontar el impuesto a los espectáculos públicos de la Intendencia (de los impuestos más injustos y dañinos que hay) y Agadu.

Es un contrato amigable en lo económico, porque no tenemos que pagar un alquiler fijo por la sala, es decir que la sala es nuestra socia, si vendemos entradas ella gana con nuestra venta, y si no vendemos ella no gana. Esa es la base de una sala que tiene como política promover nuevos contenidos y nuevos públicos, más allá del rendimiento económico. Quienes saben de esto en todo el mundo, saben que los Auditorios nunca son rentables y que el modelo ideal de financiamiento es mixto entre venta de entradas, aportes del estado y aportes de privados.

El Sodre ha puesto en duda ese compromiso que tenía con nosotros y que ya estaba acordado desde setiembre del año pasado, con el argumento de que la sala siempre tiene que ganar y que necesita recaudar, y la forma que encontraron es decirnos a nosotros: “muchachos, paguen”, rompiendo compromisos asumidos y generando una incertidumbre que le hace mucho daño al pequeño ecosistema artístico independiente que está empezando a florecer entorno a esa sala. También deberíamos preguntarnos a quién beneficia el encarecimiento de las salas públicas, quien puede acceder a ellas al costo de mercado, y quienes no, y quien se queda con el mercado de pequeños productores de danza, música y teatro, si la Balzo se vuelve una sala privada más.

No soy partidario de la especulación, pero como hay personas que sí lo son, también hay que ver esa arista del problema, y pensar que si no se cumple con los acuerdos que el Sodre tiene con nosotros, la misma institución será la que estará promoviendo una concentración del mercado.

 

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Festival edición 2015, Foto: Eugenia Ladra

 

GCUY: Reflexión final: posible futuro sin la Balzo

En nuestro caso, somos un equipo joven que prácticamente se inició a nivel profesional con la Sala Balzo funcionando a pleno. No nos imaginamos un futuro sin la Balzo. Obviamente que siempre pensamos alternativas, y como en todos los mercados, la clave del éxito está en la disminución de los riesgos, por lo que diversificar las salas en las que uno trabaja es una política que tratamos de realizar desde este año. Pero lo importante no es lo que nosotros hagamos solamente, sino el impacto que este problema tiene en la comunidad de artistas independientes y en la calificación sobre la gestión de este gobierno a nivel de arte, espectáculos y cultura.

Actualmente hay una visión muy negativa en nuestro ambiente sobre la gestión de las políticas culturales, porque muchas políticas han sido enfocadas en los últimos años en clave de sacarle a algunos para darle a otros, privilegiando unos artistas sobre otros, cuestión que le ha hecho mucho daño al ecosistema.

La clave está en revalorizar el lugar del artista como sujeto creador y dejar de colocarlos en el lugar de gente que compite por acceder a una sala. Tenemos que pensar en que haya más salas y mejor financiadas, el gobierno debería darse cuenta de que tener salas bien gestionadas alivia muchísimo la actividad del artista y mejora la oferta cultural. Entonces, antes de pensar en darle plata a tal o a cuál, deberíamos pensar en que los artistas no tendrían que estar pagando impuestos como el de la IM, porque la sociedad necesita espectáculos públicos que construyan sociedad y espacio público.

Deberíamos pensar en que las salas tengan presupuesto, pero no a costa de los artistas, y que funcionen con equipos altamente profesionales, por el simple hecho de que las salas son el lugar en donde convivimos todos.

 


fedehablando

Federico Quintana (28) es el Productor General de Spagat Gestión Cultural. Emprendedor uruguayo dedicado a realizar hechos artísticos, conectando a cada artista con su público y a cada público con su artista. Es Técnico en Gestión Cultural egresado del CLAEH. Spagat Gestión Cultural es una agencia de servicios de producción y management para el desarrollo de espectáculos de danza. Está ubicada en Montevideo, Uruguay.

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