Cine sin teca

cinemateca[symple_divider style=»solid» margin_top=»5″ margin_bottom=»5″]
Manuel Martínez Carril en el archivo de tintas de nitrato de Cinemateca Uruguaya, 2012

Por Daniel Machín para el semanario cultural salteño Radar

 

[dropcap]E[/dropcap]l lunes 5 de octubre , en el marco de las reasignaciones presupuestales anunciadas por la bancada parlamentaria oficialista, el famoso personaje radial Darwin Desbocatti de Carlos Tanco, dedicó algunos minutos a la Cinemateca Uruguaya, institución que al parecer se verá beneficiada con la asignación de cuatro millones de pesos anuales.

Como es costumbre en su columna, el personaje realiza un tándem con el periodista Joel Rosemberg donde Desbocatti, a fuerza de ironía y absurdo refleja la visión más reaccionaria de nuestra sociedad. El conductor de No toquen Nada a veces toma la posición políticamente correcta y opuesta al personaje, otras veces omite opinión y otras se ríe cómplice de los chistes.

En este caso Desbocatti asumió el discurso habitual que suele caer sobre la Cinemateca Uruguaya: lo aburrido de su programación y lo incómodo de sus instalaciones como causa del fracaso de su gestión y de la crisis económica.

Joel Rosemberg incluso reafirmó esta visión. Comentó que las salas no tienen las condiciones necesarias -aunque hacía tiempo que no iba- y sentenció una solución que a esta altura suele ser como un latiguillo de políticos y periodistas cuando improvisan un comentario sobre la Cinemateca: la necesidad de exigir un plan de gestión.

Repito, es humor, es ironía, pero refleja un pensamiento repetido hasta el hartazgo.

Cada vez que se le exige a Cinemateca Uruguaya un plan efectivo de gestión se da cuenta de la ignorancia que se tiene sobre el cine de autor, el patrimonio audiovisual y las políticas culturales en general.

Hace más de sesenta años que la Cinemateca Uruguaya programa cine en varias salas ininterrumpidamente, organiza festivales que garantizan la proyección de filmes que no llegarían de otra manera, forma públicos y sobre todo, lo más importante y por lo general omitido: salvaguarda la memoria audiovisual del país.

A diferencia de otros países donde este tipo de instituciones son subvencionadas por el Estado, la Cinemateca ha tenido que navegar en solitario, salvo por eventuales salvavidas que esporádicamente llegan para “apalear la crisis”.

Usted  se preguntará ¿por qué el Estado (con el dinero de nuestros impuestos) debe salir a rescatar un negocio que no funciona? Porque no es un negocio, no es rentable aquí ni en ningún lugar del mundo. Y porque Cinemateca no solo es un circuito de salas, es un archivo fílmico y Uruguay  ha asumido a través de leyes y convenciones el compromiso  de defender ese patrimonio. Lo que deberíamos preguntarnos es ¿quién llevaría adelante estas tareas si Cinemateca no existiera?

Somos un país que no tiene la infraestructura necesaria para el resguardo de este patrimonio. Tenemos un magnánimo mausoleo para custodiar las cenizas de nuestro héroe máximo, pero toda  nuestra memoria audiovisual, todas las cintas de nitrato (las de propiedad de Cinemateca pero también las que le pertenecen al Estado uruguayo) descansan en una precaria pieza del archivo de Cinemateca, allá por el kilómetro 16 de camino Maldonado. Un informe realizado por ICAU en el 2013 da cuenta de la urgencia de mudar ese material a un lugar seguro para las películas y para los vecinos de la zona ya que las cintas de nitrato son altamente combustibles y de suceder una fatalidad, podría afectar las fincas linderas.

Más allá de los repetidos chistes sobre lo aburrido del cine polaco y lo incómodo de alguna butaca, poco se sabe de esta labor. Es mucho más fácil exigirle a Cinemateca que se aggiorne, que mejore el confort de sus salas si quiere más público, incluso que venda pop. Y por supuesto es mucho más simple pedirle un plan de gestión. Como si estas seis décadas ininterrumpidas de remar contra la corriente no alcanzaran.


DM

Este artículo fue elaborado por Daniel Machín
Lic. Comunicación – Gestor Cultural

*Las opiniones expresadas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Gestión Cultural UY.

Leave a Comment.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.