Desde adentro: cómo fue producir la película «Clever»

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 Foto Fabián Oliver
Por Francisco «Pancho» Magnou
Clever fue la primera película uruguaya que se pudo ver en 2016 en la pantalla gigante. Su estreno fue muy esperado por todo el sector audiovisual.

También generó polémica denunciando un malestar general en el vínculo entre las salas de cine y los creadores uruguayos, que sienten un trato desigual entre las grandes producciones internacionales y los contenidos hechos en casa. En Gestión Cultural UY quisimos conocer la interna de este proceso creativo, poniendo el foco en la producción ejecutiva. Francisco «Pancho» Magnou fue muy generoso al compartir esta invaluable información, porque del compartir experiencias crecemos todos.

 

 

Miedos o Mitos que derribaron al pensar en producir una ficción con una temática como la de «Clever» en Uruguay

Cuando empecé con la producción de Clever sabía poco y nada de cine y muy poco de producción audiovisual. El primer mito que derribé fue conmigo mismo: si estás dispuesto a hacer algo sólo se precisa voluntad, perseverancia, capacidad para superar la frustración y estar abierto a aprender de los que saben más que vos.

Uno de los grandes mitos que hay en esta industria es que sólo algunas personas ya consagradas y un tipo particular de películas pueden acceder a los fondos para hacer películas. Una idea que no resiste ningún análisis serio pero que anda ahí. Pero basta ver año tras año, fondo tras fondo, para darte cuenta que hay de todo y que así como vos que estuviste años presentándote y perdiendo: un día los astros se alinean y ganas uno.

Que una película que tiene como protagonista a un cocainómano sólo le podía gustar al público joven: me ha llamado la atención la cantidad de gente mayor que le gusta la peli, incluso muchos más de los que hubiera imaginado.

Que a veces, por más simple que sea una historia hay gente que no la entiende, que a veces, por más simple y clara que sea tu intención, hay gente que quiere ponerle otra intención y que vos hubieses hecho la película que ellos querían hacer.

 

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 Foto Guillermo Fernández

 

Las diferencias entre producir para TV y para CINE

El tipo y volumen de trabajo para ambos formatos es similar, al menos para las producciones de televisión independientes. Distinto es si son programas de estudio y dentro de la estructura de un canal.

La principal diferencia va más en los tiempos de trabajo; el cine es de etapas más largas y profundas. En la televisión los tiempos de trabajo son más cortos. Al tener etapas más largas, el cine te lleva necesariamente a que todo tenga otro volumen: más tiempo, más equipo, más dinero, más estrés, más disfrute.

 

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 Foto Fabián Oliver

 

Cómo generar dinero para construir la película

Hacer una película es un proceso que lleva varios años y que requiere de una energía y perseverancia personal que no todo el mundo está dispuesto a transitar. Por lo que lo primero que me pregunto es: ¿tengo la energía y las ganas de dedicarle 4, 5, 8 años de mi vida a este proyecto? Es importante considerar que ese tiempo es muy difícil que sea remunerado en algún momento (al menos en su totalidad).

Si estamos convencidos hay básicamente dos caminos posibles:

Uno es plantearse un proyecto acotado a los recursos con los que se cuenta, con un equipo técnico y artístico comprometido con la causa y afín de trabajar en un plan quizás cooperativo y poco remunerado. Si este es el planteo es importante pensar en los gastos mínimos que son inevitables (transporte, alimentación, arte, etc.) y ver de dónde se consigue el dinero para cubrir estos rubros: ¿aportes individuales de gente del equipo? ¿pedir favores por todos lados? ¿sponsors? ¿fundraising?.

Otro camino es hacer la película que nos venga en gana, conscientes de que el camino a transitar es más largo.

Para financiar una película hay algunas herramientas a explorar:

Fondos de fomento a la producción audiovisual. Hay alguno nacional y otros tantos internacionales, algunos son pequeños (entre los 1 y 15 mil dólares aproximadamente) otros más sustanciosos (150 mil dólares o más). Algunos son reembolsables, que significa que si hacés dinero con la película tenés que devolverlo porcentualmente. Otros  lo único que te piden es que hagas la película que te comprometiste a hacer. Estos fondos se separan según las distintas etapas en las que se encuentre el proyecto: desarrollo de guión, desarrollo del proyecto, producción, postproducción (WIPs – Work in progress en inglés), lanzamiento o exhibición.

Coproducciones. Coproducir implica hacer una película entre varios socios. Cada uno de ellos entra a la película aportando algo: consigue dinero en su país, pone servicios y técnicos a disposición o permite aplicar a fondos que son sólo para coproducciones.

Aportes privados. Estos pueden ser de empresas o personas. En Uruguay son poco comunes pero hay cinematografías donde gran parte del dinero que mueven proviene de aportes de riesgo de privados. Estos generalmente son los primeros en recuperar el dinero una vez que la película genere beneficios y lo hacen como una inversión de riesgo.

Sponsors. Estos son marcas o empresas que apoyan el proyecto y a cambio obtienen visibilidad y asociación simbólica de marca. En Uruguay existen los fondos de incentivo que son una herramienta para conseguir privados que descuenten de sus impuestos los aportes que puedan hacer a un proyecto cultural. Esta es una herramienta que poco a poco se está comenzando a usar en nuestro país.

Aportes en bienes. Siempre es bueno pensar y cotizar todos los bienes a disposición que podemos conseguir para que marche un proyecto. Esos pueden ser vehículos, locaciones, elementos de arte, equipamiento técnico, lugares de trabajo, estructuras jurídicas y legales, etc.

Aportes diferidos. Estos son los aportes que ponen las personas que participan del proyecto cobrando por debajo de su salario de manera de viabilizar el proyecto y que sólo cobrarán lo restante cuando el proyecto esté financiado. Suelen ser importantes porcentajes en los cachet de los directores, productores ejecutivos, protagonistas y demás elementos técnicos y artísticos más cercanos al proyecto.

 

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 Foto Guillermo Fernández

 

De Uruguay al mundo: 3 o 4 piques concretos para futuros productores para lograr que tu película se mueva en festivales

Creo que el mundo festivales es algo un poco fortuito y bastante azaroso. Depende de tantas cosas externas a la propia obra que si bien determinan su camino y su futuro, no son sinónimo del valor de una obra.

No sé mucho de festivales y supongo que no hay algo así como “recetas”. Creo que lo más importante es que hagas la película que realmente querés hacer, sin miedos, sin buscar gustar a tal o cual persona o festival, simplemente que conectes con lo que estás diciendo y cómo y a quién le estás contando. Quiero creer que lo que los buenos festivales buscan es una obra personal y auténtica, con valores artísticos y aciertos narrativos. De cualquier manera hay muchos festivales y me imagino que hay lugar para todo tipo de obras.

Me parece bueno ser coherente y cuidadoso con todas las expresiones de tu proyecto, desde los textos de presentación, el diseño, hasta el guión y su espíritu. Es importante concebir todas las piezas como una sola obra y que esté todo pensado, trabajado y conectado.

 


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Francisco (Pancho) Magnou Arnábal estudió sociología en la Universidad de la República y participó de diversas actividades de gestión cultural. Como productor audiovisual ha producido el largometraje de ficción CLEVER (Borgia /Madeiro) y las series documentales: NOSOTROS y NOSOTROS DOS (Pablo Abdala /Joaquín Peñagaricano), y PRIMERA PERSONA (Federico Veiroj). Al momento se encuentra desarrollando los largometrajes de ficción MATEINA (Abdala / Peñagaricano) y LOS TIBURONES (Lucia Garibaldi), y produciendo los largometrajes documentales ACELERAR LA VIDA (Veiroj), y TRACCIÓN A SANGRE (Sofia Betarte).

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