El precio del arte

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Por Mariana Mastrogiovanni

Desde que comencé mi profesión como música me he encontrado con una situación recurrente, que consiste en que se me ha propuesto participar de un determinado evento sin cobrar, sean charlas, conciertos, muestras, inauguraciones, casamientos…. los ámbitos fueron variados así como también las razones que se me plantearon para pedirme que tocará gratis y muchas veces acepté,  porque consideré que me podía ser útil para hacer práctica o para ganar visibilidad.

En una oportunidad, la productora de una película me consultó acerca de la posibilidad de aparecer en una co-producción uruguaya y extranjera. Cuando le planteé el tema del cachet, dado que luego de un largo rato de conversación seguía sin surgir el tópico, ésta se sorprendió y me dijo que no entendía cómo yo podía cobrar si estaba haciendo lo que a mí me gusta. Cuando le respondí que un abogado eligió serlo también porque es su vocación pero a nadie se le ocurre sugerirle que trabaje gratis, ella me espetó la frase: ¿Pero vos no sos una artista?

La anécdota parece una reducción simplista, pero les aseguro que así fue como sucedió, y esta contraposición entre arte y dinero no deja de estar presente actualmente en el imaginario colectivo, no sólo de la población en general sino del propio artista, que muchas veces se siente fuera de lugar al pedir que se le pague por su trabajo.

Por supuesto que el cine nacional no se caracteriza por contar con un gran presupuesto y muchas veces no queda más remedio que apelar a la buena voluntad de mucha gente para lograr llevar a cabo un proyecto, pero este no era el caso, o  al menos no fue así como se me presentó la propuesta.

Para escribir este artículo consulté  a un amigo músico integrante de una conocida banda de hip hop, y acerca de este tema me planteó las siguientes interrogantes : ¿cómo hace una banda emergente para presentarse las primeras veces ante un público, darse a conocer y hacerse de un nombre y una reputación? ¿Quién se arriesga a contratar a alguien a quien no conoce y que nunca escuchó en vivo? Y en ese caso, ¿cómo se profesionaliza una banda si no es tocando frente a una audiencia? En esas instancias la moneda de cambio no siempre es el dinero, sino que el espacio para mostrar lo que sabés hacer, el acceder a un público que de otra forma no te conocería y de donde puedan surgir otras convocatorias puede llegar a ser una remuneración válida para aquellos que están empezando su carrera.

Pero lo que en otras profesiones se conoce como pasantía, es decir: una práctica no paga con el fin de adquirir experiencia en un campo laboral luego de recibirse, en el caso de músicos, actores, bailarines y otros artistas termina siendo un limbo del cual es muy difícil salir y en el cual es muy difusa la línea donde uno pasa a considerarse un profesional y exigir un pago por sus actuaciones.

Me pregunto entonces, los artistas emergentes, por las razones que sean, ¿terminan siendo mano de obra gratuita? ¿Cuándo una convocatoria brinda una oportunidad genuina y válida de exponer artistas y cuándo termina constituyendo un abuso?

El año pasado, la Asociación Uruguaya de Músicos, AUDEM, publicó una exhortación a no participar del ciclo Boliches en Agosto sin cobrar, una vez que el MEC anunció que no se haría cargo de los cachets

La creación de un pago mínimo obligatorio coordinado entre los distintos sindicatos podría ser una solución, pero esta medida debe ser respetada primero que nada por los propios artistas, a fin de evitar una competencia desleal entre colegas del mismo rubro.

Quizás sea también una cuestión de educar acerca del rol del arte en nuestra sociedad, concientizar a la población en general, a los gestores, teatros, productores, organizadores de eventos y a los agentes estatales encargados de la promoción de espectáculos acerca del derecho de todo artista de cobrar salarios dignos  y realizar sus correspondientes aportes a la seguridad social.

¿Será posible llegar a una solución a este tema en Uruguay? Ojalá…


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Mariana Mastrogiovanni es una violista uruguaya, músico estable de la Orquesta Filarmónica de Montevideo. Ha actuado en diversas formaciones musicales abarcando géneros como la música de cámara, tango y rock. Se desempeñó como Secretaria de la Asociación Mujeres en Música Uruguay y es la creadora del Espacio Cultural Academia Musical Pocitos, lugar dedicado a la enseñanza de la música y a la difusión de eventos artísticos.

Linkedin: Mariana Mastrogiovanni

Contacto: Espacio Cultural Pocitos

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