FCC: Fondos Concursables Cambiantes


Por Enrique Da Rosa
Hace algunos días la Dirección Nacional de Cultura (DNC) presentó las bases de la edición 2017 de los Fondos Concursables para la Cultura (FCC), repleta de cambios.

En varias de las ediciones de los FCC ha habido cambios, desaparecen categorías que son suplantadas por otras, se modifican montos e integración de jurados. Pero permanecían, hasta ahora, mecanismos que aseguraban el cumplimiento del “espíritu de la ley” que los generó.

La Ley 17930 que marcó el presupuesto de 2005 a 2009 crea en su artículo 238 los FCC y en el 250 define sus ingresos para esos años. En la Reglamentación de diciembre de 2005 se define el manejo del Fondo Común y los Fondos Sectoriales, enumerando además las disciplinas artísticas a las que destinaría en esas primeras ediciones.

Estas partidas por disciplinas han variado constantemente, no se tiene un plan de ordenamiento del gasto en cada área. Si un área un año tiene pocos postulados se entiende que hay poco interés, entonces como consecuencia al año siguiente se reduce esa partida económica. Este año se le quitó casi la mitad a Danza por ejemplo.

En otros momentos desaparecen categorías enteras por razones similares, incluso haciendo desaparecer aciertos anteriores, por ejemplo “Memoria y Tradiciones”. Esta categoría que salía de la raviolera clásica de formatos artísticos permitía la interdisciplinariedad, además generaba especial interés en los artistas del interior del país. En 2017 desaparece.

La DNC a lo largo de las administraciones frenteamplistas tiene entre sus mejores características la continua publicación de diagnósticos, reportes de ejecución y evaluaciones de sus programas. Prueba innegable de transparencia. En 2016 el informe de actuación de los FCC señalaba que era necesaria más difusión del fondo y simplificación de los formularios.

Pero ninguno de estos informes reportó la necesidad que tienen los artistas y gestores postulados de recibir una devolución por escrito de sus proyectos no seleccionados. ¿Cómo hace un artista lleno de voluntad pero escaso de conocimientos de formulación de proyectos para entender porque no fue seleccionado? ¿Por dónde empieza a corregir para el siguiente año? Los jurados de los FCC no pueden elaborar devoluciones por escrito? Esta política de fondos públicos es consciente de que las devoluciones escritas son parte de su rol formador y capacitador en su población destinataria?

En 2010 se modifica el formato de postulación, generando la opción entre Fondo Nacional y Fondo Regional, según la publicación de proyectos premiados de 2014 de la DNC “con la intención de fortalecer la descentralización y democratización de la cultura, no solamente en relación a la “circulación” de actividades culturales por todo el territorio nacional sino también sobre la postulación.”

La regionalización se transformó en uno de los mecanismos más importantes de la aplicación de políticas públicas en Uruguay, que tuvo incluso un marco teórico magistral en la “Regionalización Cultural del Uruguay” compilado por Arocena.

Sobre los objetivos de la regionalización y sus frutos dicha obra define que ” … es muy importante la regionalización para lograr la legitimación fuera de Montevideo. Casi todos los artistas reconocidos en el país son montevideanos y la regionalización puede contribuir a revertir este problema, a crear legitimidades fuera de las fronteras montevideanas. Pero para eso hay que apostar a la calidad y no apenas a una oferta local de segunda clase para los pueblos de periferia

En 2014, junto a Jacinta Rivera, entrevisté a Luis Mardones para un análisis de la descentralización de las políticas culturales nacionales en Rocha, y en esa oportunidad el padre de los FCC decía: “El interior convive con una contradicción permanente en su discurso. Por un lado hay una queja de que no pueden acceder a cantidad de cosas esenciales para la formación cultural. Pero en renglón seguido te dicen: nosotros somos tanto o más valiosos que lo que hacen en Montevideo. Pero ahí hay una contradicción, porque si no puedes acceder a todo lo que puede formarse alguien de Montevideo, ahí hay una asimetría. Esas asimetrías son decisivas a la hora de formar no solo artistas sino de formar espectadores

Esta postura estuvo presente en varias ediciones de los FCC, haciendo que la economía (porque de eso trata) cumpliera un rol de disminución de inequidades, aportando por medio de los fondos regionales las oportunidades de financiamiento a los que nunca la tuvieron.

En la publicación de proyectos ganadores de 2014 la DNC reconoce que “Con el criterio de regionalización se ha incrementado la postulación en todo el territorio nacional y a su vez con los jurados específicos por Fondo se ha incrementado la selección de proyectos de otros departamentos (dado que en las primeras convocatorias Montevideo tuvo una fuerte preponderancia en postulación y premiación)”.

Esto le da la razón a lo que Arocena planteaba en su libro: Hay buenas razones para concluir que la regionalización cultural puede potenciar sinergias regionales que apoyen la descentralización del país, contribuir a acercarnos a los objetivos que justifican este objetivo: racionalizar las políticas, disminuir la macrocefalia montevideana, y comprender mejor la lógica de los actores locales y departamentales para mejorar el desarrollo local

Entonces, si hay un relato continuo de la propia Dirección que lleva adelante los Fondos que reconoce el acierto y justeza de los fondos regionales ¿por qué desaparecen en las bases de 2017? Se entenderá que ya se superaron todas las inequidades de formación y acceso a la información que favorecían al centro sobre la periferia al momento de las postulaciones?

Pero además la desaparición de los fondos regionales también elimina las presentaciones obligatorias de devolución que todo proyecto seleccionado debía hacer en su propia región. Esta obligatoriedad generaba un circuito virtuoso de artistas por los departamentos vecinos a los suyos. La real dimensión de esto solo lo tienen las y los uruguayos del interior más profundo que por primera vez pudieron ver un cuerpo de ballet, o una obra de títeres o danza contemporánea.

La eliminación de la obligatoriedad no repercute en nada positivo para los artistas que también por primera vez cruzaban los límites de su departamento; solo anula el disfrute del público. De nuevo: ¿esta política de fondos públicos es consciente de que las presentaciones obligatorias y gratuitas son parte de su rol democratizador y enriquecedor de su población destinataria?

Estos Fondos Concursables Cambiantes dejan muchas dudas; pero hay una que vuelva a mi mente desde el día que la DNC las publicó. Luis Mardones nos preguntaba en 2014 “¿de dónde nacen las políticas públicas de la cultura aplicadas hoy en día?” En esta pregunta radica una de las claves del éxito de las políticas, responder dentro del equilibrio entre la demanda y el mandato institucional.


Enrique Da Rosa Gestor Cultural. Gestor de Patrimonio Cultural Inmaterial. Coordinador Departamental Centros MEC Rivera

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