Se Busca. Parte 2. Un gran Deja vu


Por Danilo Urbanavicius

Nuevamente la Intendencia de Montevideo (IM) promueve un llamado público para desempeñar funciones en el sector cultural. En esta oportunidad para ocupar el cargo de Director/a de la Sala Zitarrosa. Sumado a esto, el Centro Universitario Regional Este (CURE) “comunica la apertura del período de postulación a la primera cohorte de la Maestría en Políticas Culturales, primera maestría en este campo académico a nivel nacional”

Una vez más lo que podría ser francamente auspicioso es sin embargo desconcertante e injusto: a la hora de convocar a los recursos humanos las convocatorias públicas no reconocen como se debe sus antecedentes. E insisto en que hace tiempo la gestión cultural es una profesión en el mundo y cientos de uruguayos se han formado en ella de manera sistemática.

Para quienes encuentren en este artículo cierta similitud o una gran coincidencia con el publicado el día 8 de octubre del año 2018 en este mismo portal y bajo el título Se Busca, están en lo correcto.

Sería llover sobre mojado el escribir sobre el desarrollo que sostenidamente viene teniendo el sector cultural de nuestro país, profundizar en la juventud de nuestra institucionalidad cultural,  en las políticas culturales y la preocupación respecto a la formación en gestión cultural que data de los años 90.

Pero parece ser necesario escribir respecto al espacio que tienen los gestores culturales en los llamados para desempeñar cargos en el campo profesional. Hagamos memoria y repasemos.

En setiembre del año 2018 la la Dirección Nacional de Cultura del MEC llama a concurso para ocupar el cargo de Asistente de Producción. También por esas fechas la IM realiza un llamado a concurso abierto de oposición y méritos, para cubrir 10 (diez) funciones de contrato de Gestor/a Territorial, con destino al Programa Esquinas de la Cultura, Secretaría de Descentralización Cultural, Departamento de Cultura.

El primer llamado que era un poco más específico respecto a las características profesionales que se requieren para ocupar el cargo y mencionaba de forma explícita la formación en Gestión Cultural, era parcial respecto a la realidad del sector. El segundo llamado solicitaba como requisitos obligatorios, además de ser ciudadano/a natural o legal, contar con Bachillerato Diversificado Completo del Consejo de Educación Secundaria, o formación equivalente expedido por: a – Consejo de Educación Técnico Profesional – UTU; b – Institutos habilitados por ANEP y acreditar experiencia mínima de 3 (tres) años de trabajo en la ejecución y desarrollo de programas socio culturales a nivel territorial.

Y aunque este segundo llamado valoraba “la formación en el ámbito de la promoción y animación cultural”, en la ponderación de méritos la formación tenía una valoración de 20 puntos, donde se valoraban los “Posgrados, Especializaciones, Cursos de Capacitación, Asistencia a Congresos, Seminarios y Talleres, Cursos relativos a la función pública, impartidos por la I. de M. u otros Organismos públicos”- no era del todo claro el nivel de experticia relacionado a la gestión cultural; mientras que la experiencia (relativa al cargo que se concursa) era de 40 puntos.

Ahora hablemos del presente. Nuevamente la IM pondera para “proyectar la Sala Zitarrosa como uno de los centros culturales de nivel artístico, turístico y cultural de la ciudad”, a aquellos ciudadanos que excluyentemente tengan “Enseñanza Secundaria Completa o su equivalente en el Consejo de Educación Técnico Profesional (C.E.T.P.- U.T.U.). Cuenten con experiencia mínima de 2 (dos) años en administración y producción de exposiciones y/o gestión de actividades culturales que tengan relación con el cargo que se concursa y ser ciudadano/a natural o legal”.

La formación específica en gestión cultural está nuevamente en un segundo plano, ya que no es requisito excluyente para acceder al cargo, y nuevamente la experiencia (60 puntos) tiene más validez que la formación (40 puntos).

Segundo plano que también ocupa en la primera maestría de políticas culturales que tiene como objetivo “brindar a los estudiantes una formación teórico-metodológica y un conocimiento actualizado sobre los desafíos y problemas que plantean las políticas públicas en el área de la cultura en Uruguay y en la región”, y que como toda maestría, para postularse es requisito poseer título universitario de grado o de instituciones terciarias de cuatro años de duración como mínimo.

El único detalle en este llamado es que explícitamente no hay lugar para los licenciados en Gestión Cultural. Son pasibles de postulares los egresados de aquellas “carreras del área social y artística de la Udelar o sus equivalentes de carreras tales como antropología, sociología, historia, letras, derecho, ciencias económicas, ciencias de la comunicación, artes plásticas, ciencias políticas, realizadas en otras universidades nacionales o extranjeras”.

Dicho en otras palabras: ¿alguien se imagina, por ejemplo, una maestría en Ciencias de la Comunicación que no incluya explícitamente a los licenciados en Comunicación?

Sabrán disculpar lo autorreferencial de estas líneas respecto del artículo anteriormente mencionado, pero este gran deja vu hace que el final, lamentablemente, se le parezca y tenga coincidencias.

Si bien siempre hay que tender a buscar la mejor versión de los acontecimientos y de las personas, evitando cualquier suspicacia en estas palabras, cuesta creer que dado el momento por el cual atraviesa la cultura siga existiendo una gran miopía respecto a la necesidad de contar con recursos específicos en Gestión Cultural.

Resulta incomprensible la omisión en estos llamados, no solo en la puesta en valor de los gestores culturales, sino en quienes integran e intervienen en la formación de estos recursos.

Negar el aporte que viene desarrollando desde el año 1995 la Fundación Itau, (ex Fundación Banco de Boston) no solo en la formación de los primeros gestores culturales- muchos que hoy en día ocupan cargos de gobierno- sino en el apoyo que realiza en proyectos culturales-artísticos a través de su Programa Cultural; así como el aporte que viene desarrollando la Facultad de la Cultura de la UCLAEH desde hace casi una década, o la reciente incorporación de la Universidad de la República con su Diploma en Gestión Cultural, es otra forma de invisibilizar a la Gestión Cultural.

Sería deseable que quienes confeccionan estos llamados, sobre todo sabiendo que varias de las personas que piensan, diseñan y hasta integran tribunales, no son ningunos improvisados en el área, revean estas bases e incluyan específicamente la profesión del Gestor Cultural como un actor relevante del ecosistema cultural.

También sería deseable, y remarco esto, que los gestores culturales impulsemos los espacios existentes para tratar este y otro temas que hacen a nuestra profesión y que nos presentemos en masa a estos llamados.

Danilo Urbanavicius

Técnico en Gestión Cultural por la Facultad de la Cultura de la Universidad CLAEH, primera generación,  estudiante avanzado de la Licenciatura en Gestión Cultural de la UCLAEH y  Comunicador Social. Desde el año 2009 trabaja en la gestión artes escénicas, particularmente en danza contemporánea, realizando varias giras por el interior del país. Gestionó proyectos culturales tanto en la órbita pública como privada. Miembro fundador y Ex Vice Presidente de la Red de Gestores Culturales del Uruguay. Actualmente se desempeña como Asistente del Decanato en la Facultad de la Cultura de la UCLAEH.


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