No me toqués la carita

No me toqués la carita

 

Danilo Urbanavicius

El sector cultural está muy convulsionado por estas horas. No porque en pocos días se presente el proyecto de ley de cultura que incluye la creación de un ministerio específico, tal como lo había anunciado el presidente Tabaré Vázquez.

Tampoco por el trabajo que viene desarrollando de forma sistemática desde hace un buen tiempo el sector de la danza y que finalizará con la creación de un Plan Nacional de Danza. Nada de eso.

La convulsión radica en la suspensión de los derechos como socio, por parte de la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA), a uno de sus integrantes por el término de seis meses, quien además le solicita a sus afiliados tener en cuenta esta situación a la hora de comenzar nuevos trabajos en el plazo estipulado, que incluyan a este actor, además de que le sea comunicado en caso de que así suceda.

No conozco personalmente a Franklin Rodríguez, por lo cual estas líneas no intentan ensayar una defensa hacia él. Tampoco convertirlo en víctima y colaborar en su cometido de vender más entradas en su próximo espectáculo, como afirman los entendidos en la materia a través de las siempre candentes “redes morales”.

Coincido con algunas cosas que dijo en la nota del Semanario Voces, la que le costó que se lo declarara persona no grata, y discrepo en muchas más a tal punto que me hace pensar que tenemos pocas cosas en común. Excepto el barrio en el que ambos nacimos y la condición de trabajadores de la cultura. Esta última basta para manifestarle mi solidaridad a él y a cualquier trabajador que se le impida, de forma directa o indirecta, ejercer su derecho a trabajar.

Pero lo importante acá no es ni lo que piense yo, ni lo que tenga en común o no con él. Ese no es el cometido. Lo importante de lo sucedido con Rodríguez, es que hizo que la cultura esté en la agenda pública y eso es muy bueno, aunque no de la manera que muchos quisiéramos.

Es que Franklin de alguna manera, como se decía en mi barrio, “ le tocó la carita” a parte de quienes integran nuestro ecosistema cultural. Solo a una parte. No violó ninguna norma ética ni moral, ni nada que se le parezca. Dijo lo que muchos piensan y lo que pocos se atreven a decir. Con razón o sin ella pero lo dijo.

El teatro nacional no es solo Socio Espectacular. Tampoco lo son los repetidos elencos que nos representan fuera de fronteras y que bien merecido lo tienen. Es también el otro sector del teatro que vive y convive fuera de toda estructura preestablecida porque el sistema tributario, el de recaudación, el de los permisos interminables, el de la burocracia y el los porcentajes altísimos que exprimen los borderaux, de cierta forma los rechaza. Es también el del interior del país.

Esta situación que polariza todo aún más, no puede ser otra cosa que una oportunidad para discutir la situación del teatro uruguayo, de la danza, de las políticas culturales, de nuestra institucionalidad.

En el sector cultural nos debemos varias horas de conversación, de una larga y franca conversación que rescate los principios más esenciales de la dialéctica hegeliana. Donde el disenso sea visto como una oportunidad y no como un problema.

Nos debemos una discusión de un poco más de 140 caracteres y más profunda que un simple “me gusta” o “no me gusta”. Nos debemos una gran discusión, no desde el “yo para mi” y el “yo pienso de que”. Necesitamos argumentar con fundamentos y con sustento teórico, cultural y político.

Nos estamos privando de hablar sobre nuestra institucionalidad cultural. Ni más ni menos. Es un ministerio de cultura el que necesitamos, o es una secretaría? Y Si fuera un ministerio, cómo sería? Quién va a diseñar su estructura e institucionalidad?

Los temas culturales deben estar en la agenda pública por la importancia y la relevancia que estos tienen, de forma crítica y con argumentos. No los dejemos librados a la mezquindad de políticos y periodistas que poco hablan a diario de asuntos culturales importantes  y que solo se interesan cuando el show mediático aparece.

Bardo científico y su Festival de Monólogos Científicos


  Foto: 
monólogo ganador del concurso “Del Mono al Logo”
Por GCUY
Las matemáticas  y las artes tienen en común que ambas se nutren y necesitan del pensamiento abstracto. Arte y ciencia: qué lindo binomio para explorar. En esta #notaGCUY charlamos con el colectivo Bardo científico, un grupo heterogéneo de científicos de Uruguay que aman lo que hacen. Son matemáticos, biólogos, antropólogos, docentes de ciencias, químicos, de todas las edades. Son curiosos y entusiastas, entienden que este proyecto complementa sus carreras de investigación y docencia: la apropiación social de la ciencia a través de monólogos científicos. Los invitamos a leer la nota y conocer esta innovadora iniciativa.

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Sustentabilidad, innovación y convicción


Soledad Canetti

Viajar tiene eso mágico de cruzarte a las personas correctas en el momento justo. También te da la posibilidad de conocer otras maneras de hacer y entender el mundo, entre tantas otras ventajas. Así, viajando, conocí a Teo Aguer en Chiapas, México. Teo es un emprendedor argentino, con un extenso recorrido profesional en diversas disciplinas como el deporte, el turismo sustentable y el marketing, entre otras.

Actualmente desarrolla dos proyectos vinculados a la sustentabilidad e innovación: el primero se trata de adaptar las bicicletas a las necesidades de cada etapa de la vida y darles nuevos usos. El segundo propone la construcción de un edificio inteligente y sustentable, con grandes ventajas para quienes vivan allí y convirtiéndose en un modelo inspirador para generar un impacto aún mayor en la sociedad.

Les invito a conocer más sobre Teo y sus proyectos a través del lente de la gestión cultural en la entrevista que sigue a continuación, a la vez que disparar la reflexión sobre cómo podemos generar más proyectos sostenibles-sustentables y entender por qué es imprescindible aplicar estos conceptos a nuestros emprendimientos. Continuar leyendo

A días del Fest Contrapedal 2018 en Montevideo


GCUY

Este miércoles 18 comienzan las actividades del tan esperado Fest Contrapedal 2018. Durante cinco días la ciudad de Montevideo será un escenario que dialogue con las vanguardias, el arte, la gestión cultural, el emprendedurismo y la tecnología. Decenas de artistas y profesionales en gestión cultural de Latinoamérica serán parte de la extensa y ambiciosa grilla  que el equipo de Contrapedal generó para esta edición. Los invitamos a participar de esta imperdible oportunidad de aprender, disfrutar y conocer colegas internacionales y locales.

Desde Gestión  Cultural UY estaremos participando el viernes 20 a las 14hs en Espacio Serratosa (1er piso) con un taller de Design Thinking aplicado a resolver problemas del ecosistema musical.  Proponemos en una sesión intensiva de dos horas  crear un proyecto a medida para cada participante, probarlo y ver qué tal funciona. Para lograrlo hay que escuchar y estar alertas mientras seguimos una serie de pasos. Vamos a empatizar, definir, idear, prototipar y testear Continuar leyendo

Encuentro sobre gestión cultural y música en Ciudad de México


GCUY

Hoy tenemos el placer de contarles sobre el primer encuentro sobre gestión y música que se realizará en Ciudad de México en 2018. Desde Gestión Cultural UY estaremos colaborando con el proyecto.  En esta #notaGCUY charlamos con el colega Ángel Armenta López director de SONOGRAMA, sobre los objetivos del encuentro, la convocatoria a presentar ponencias,  piques y cómo participar del proyecto.

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Sentido LAB: espacio de formación e investigación en Montevideo


Por GCUY

En la #notaGCUY de hoy charlamos con la artista paulista Verónica Cordeiro, quien desde 2009 reside en Montevideo. En esta oportunidad nos cuenta sobre Sentido LAB: organización independiente que se dedica al desarrollo de nuevas formas de trabajar con y desde el arte contemporáneo. Este ofrece programas de formación e investigación en formas de hacer arte, curaduría, crítica cultural y fotografía. La organización trabaja desde un abordaje pedagógico que busca incentivar la participación proactiva de los procesos de aprendizaje; los cursos son espacios para la adquisición de nuevos conocimientos, así como herramientas para afinar los matices de la sensibilidad, expandir los límites de la creatividad (no solamente en el proceso artístico sino en la vida misma) y hacer uso profesional de los conocimientos adquiridos. Este enfoque permite que el participante se transforme en un investigador de su propia naturaleza y de la vida misma.  Continuar leyendo