Templo de Fe: Cinemateca Uruguaya

  
Por GCUY
Del 6 al 17 de abril en la ciudad de Montevideo trascurre el clásico festival de Cinemateca. Este año con una estrategia de comunicación que juega con el imaginario sacro a través de distintas expresiones del arte, plasmado por ejemplo en la brutal intervención de la sala 18 de julio en la que vemos a Federico Fellini, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel y Lucrecia Martel que invitan a nuevos y viejos creyentes a participar en comunión de la experiencia de ver películas de todo el mundo.


Mural de Cinemateca 18 por el Colectivo Licuado 

¿Cómo surgió la idea de cambiar la imagen de Cinemateca?

No es que hayamos cambiado la imagen de Cinemateca. Simplemente, como cada año, trabajamos con la Agencia Larsen en una campaña para darle difusión al Festival de Cine y este año la campaña incluyó la pintada de un mural en Cinemateca 18. Eso le cambia totalmente la imagen a la fachada y también a 18 de Julio. Es muy impresionante el mural. La idea de la campaña es ironizar un poco sobre lo religioso, como si la cultura también pudiera tener devotos y pudiéramos adorar como a santos a directores de cine o actores.

Eso, sucedía de verdad en el pasado, cuando Uruguay era un país lleno de cinéfilos. Cinemateca contribuyó mucho a alimentar esa cinefilia y prolongarla hasta tiempos en los que la cultura se mezcla con la industria y se mercantiliza. Por esta razón, la campaña es muy potente: Cinemateca como templo de luz (que ilumina y es a su vez la del proyector), los directores como santos con sus propias estampitas y sus plegarias, un gospel como jingle del festival que habla de cine, todo la gráfica con esa estética religiosa de lo sacro.

La idea surge a partir de que el Festival siempre ha sido en la semana santa. La campaña no busca burlarse de lo religioso sino utilizar toda esa simbología para trasladar al arte cinematográfico lo sagrado. Aquello de lo que hablaba Onetti de la fe en el arte. «Festival empieza con Fe» dice el slogan.


¿De dónde y cómo surge la idea de «templo» de cine?


Si el cine es lo sagrado, donde se proyecta es el templo. Cinemateca 18 es el último cine que funciona como cine en la principal avenida montevideana. Todos los demás se han convertido en templos de fe, en iglesias pentecostales o evangelistas, entonces la idea es que también sea un templo pero de cine. Por otro lado, el único edificio que se sepa que hizo el proceso inverso es la Cinemateca de Carnelli donde está la sala de Cinemateca y la Sala 2: allí antes de Cinemateca funcionaba una Iglesia y la Iglesia se convirtió en Cine.


Campaña Templo de Fe, de Agencia Larsen

¿Qué acciones involucra esta campaña?


Todo lo diseñado por la agencia Larsen. Estampitas con plegarias de San Luis (Buñuel), Santa Lucrecia (Martel), San Alfred (Hitchcock) y todo el resto del merchandising. La campaña de TV, la de radio -que es Carmen Pi cantando un Gospel con letra cinéfila- etc.


La campaña incluye la venta de merchandising. ¿Cómo surgió ésta idea?

Merchandising y Cinemateca no parecen vocablos asociables pero están muy lindos todos los productos que diseñaron y que apoyan la campaña. El festival terminará pero los recuerdos de la 35ª edición quedarán: las películas que nos hicieron disfrutar del cine, pensar, discutir, imágenes que quedarán en nuestras mentes y -por qué no- el llavero, la taza, la estampita, la camiseta y todo lo que se ha hecho.

 
Merchandising del 35 Festival de Cinemateca


En la 35 edición del Festival de Cine ¿cuántas películas se proyectarán? Recomendanos de 3 a 5 películas que te parezcan representativas de ésta edición.

¡Ay, ay ay! Todas son representativas de esta edición porque todas fueron seleccionadas para esta edición, pero te cuento más o menos:


* La chica sin nombre: película de clausura.
La chica del título es una desconocida que aparece muerta en las inmediaciones de un consultorio médico. La noche anterior esta chica había tocado el timbre y la protagonista, una joven doctora, se negó a atender porque había sobrepasado el horario de cierre. Ante sus remordimientos y la indiferencia ajena, la médica inicia una investigación para identificar a la fallecida y de alguna manera, hacerle justicia.

 

 

Una vez más, los belgas Dardenne utilizan un inquieto personaje femenino para repasar algunos males de la sociedad europea de hoy. En Dos días, una noche Marion Cotillard disponía sólo de un fin de semana para ir a ver a sus colegas a convencerlos de que renunciara a su paga extraordinaria para que ella pudiera conservar su trabajo. Cecile de France era una peluquera que decidía cuidar a un chico en El niño de la bicicleta y Émilie Dequenne fue Rosetta, una joven de 17 años que vivía en una caravana con su madre alcohólica y que lo único que deseaba era encontrar un trabajo digno, (película que le hizo ganar el premio a la mejor actriz en el festival de Cannes). Ahora le toca a esta doctora Jenny notablemente interpretada por Adéle Haenel quien se convierte en voz de la conciencia de mucha gente que parece no tenerla


* La Reconquista de Jonás Trueba: competencia internacional.

Porque es un director joven que ya va por su cuarto largometraje y es un director que el festival ha seguido muy de cerca «descubriéndolo» de alguna manera con su ópera prima y cuyas películas son todas muy distintas, aunque todas se parecen a él.

 

 

Manuela y Olmo se reencuentran en un futuro que se habían prometido, cuando eran adolescentes y vivieron su primer amor. Ahora, quince años después, tienen la oportunidad de revivir esos momentos. Bajo el cielo de una noche de invierno en Madrid, recuerdan ese sentimiento y la pasión vuelve a surgir entre los antiguos amantes. Los dos han cambiado con el paso del tiempo, por lo que su actual romance supone una nueva experiencia.

Contada en tres movimientos, la película saltará de este presente nocturno e invernal en los bares madrileños, a las consecuencias de esa noche y luego al veraniego pasado del instituto; la historia de una suerte de triángulo amoroso de inspiración rohmeriana, con largos diálogos y acciones que transcurren en poco tiempo. A partir de esta premisa romántica, La reconquista se transforma en una película en busca del tiempo, o sobre la conciencia del tiempo: del tiempo perdido y del tiempo recuperado; sobre lo que recordamos de nosotros mismos y sobre lo que no recordamos; sobre las palabras, los actos y los sentimientos a los que seguimos guardando fidelidad, porque nos definen y nos interpelan en el presente, el pasado y el futuro.


Otra que es una joya es la portuguesa Colo, de Teresa Villaverde:

Mucha atención al retorno de la portuguesa Teresa Villaverde (Los mutantes, Transe, Três irmãos) de lo mejor visto en la sección oficial de la reciente Berlinale. La fractura que la crisis, el austericidio en la Europa del sur, provoca en una familia en la cual la falta de electricidad en su vivienda es sólo la apertura a que avistemos otras lagunas mayores: una fractura emocional, la herida profunda de unas vidas desasistidas, cada vez más cada uno de ellos encerrados con sus sueños truncados o sus agotamientos. Y una salida de este huis-clos sorprendente y catártico.

 

 

Teresa Villaverde fía el futuro de sus tres protagonistas -el padre desempleado desde hace mucho, la esposa explotada laboralmente, la hija que no avizora horizontes- a una radical reinvención de sus expectativas y sus roles. Cine poderoso porque va mucho más allá de la constatación de una crisis económica desde un punto de vista de cine social y que, por encima de estos cánones ya sabidos, eleva lúcidas y bellas lecturas alternativas, desmocha senderos de libertad personal inesperados que hacen de Colo una de las claves de bóveda imprescindibles del cine de la emancipación.

Podria seguir destacando ad eternum, a mi todas me parecen buenísimas, qué voy a hacer. Seguro que si mirás el catálogo verías otras que te interesan más. Es que hay para todos los gustos.


35 Festival Cinematográfico internacional del Uruguay

Tienda Online de Cinemateca

Web de Cinemateca

Calendario Festival 

 


Alejandra Trelles (Montevideo,  Uruguay 1974) Ha sido, desde el año 2009, la directora del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay. Desde 2005, es programadora de la Cinemateca Uruguaya. Es la directora del Festival de Cine a Pedal, festival temático con pantallas al aire libre y para el que sólo se usa la energía del pedaleo para alimentar las proyecciones. Además ha programado ciclos de cine mudo con piano y cine y jazz, acompañados de conciertos. Ha sido la directora de programación del festival de Cine de Punta del Este (Uruguay), desde la 15ª edición hasta la 18ª y programadora del Festival Cineuropa de Santiago de Compostela. Ha participado como jurado de varios Festivales de Cine entre ellos BAFICI (Buenos Aires), Berlinale, Llamale H (Uruguay), Alcances (Cádiz) y Rosario (Argentina). Es traductora, docente y colabora como periodista cultural en diversos medios de prensa.

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